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Inmersión en Cabo Peñas

¡Hola amigos del azul!

Estamos de vuelta con más contenido para animaros a que os vengáis con nosotros a bucear, esta vez con un vídeo de la inmersión que organizamos a Cabo de Peñas el pasado 20 de junio. ¡Después del vídeo os veo para contaros los detalles de ese magnífico día!

¿Os ha gustado? ¡para nosotros fue una inmersión increíble! Cielo azul, el sol brillaba y lo más importante, la mar completamente en calma, hacia muchos meses que no veíamos el Cantábrico en estas condiciones.

Salimos desde Gijón, con el centro de buceo O2 dirección a Peñas, una navegación de aproximadamente unos 40 minutos, saliendo del dique exterior pudimos comprobar que las condiciones eran inmejorables, el mar reflejaba como un espejo las paredes del dique. Según nos acercábamos al punto de inmersión contemplamos el paisaje de la costa asturiana, con núcleos como Candás y Luanco al alcance de nuestra vista.

Durante un momento breve, un adelanto de lo que nos ofrecía el día, un banco de peces en superficie creaba estelas plateadas que aparecían y desaparecían rápidamente. Nos equipamos porque llegamos al primer punto de inmersión, Los Merendálvarez, un arrecife donde bajamos a 24 metros y la vida se abrió ante nuestros ojos: cabrachos, congrios, centollos… todo en un paisaje de paredes que caían hacia las profundidades, incluso con pasadizos por los que deslizarse que nos descubrían un paisaje lleno de restos de naufragios de tiempos pasados.

La segunda inmersión nos llevó al entorno de la isla de la Herbosa, un lugar donde nuestro amigo Ricardo Roberto Fernández tenía gran ilusión por volver, los motivos, considero que es mejor que los detalle él mismo:

En el ya lejano 2003 tuve la suerte de encontrarme una gran colonia del zoantario Parazoanthus anguicomus. Sus pólipos son más grandes que los del más común Parazoanthus axinellae, y de un precioso color blanco (o rosado si está con gónadas maduras; P. axinellae es de color amarillo intenso). En Peñas, en el pozo de la Llaneza (oeste de la isla Herbosa), está un gran peñasco que, por alguna razón, reunía las condiciones ideales para que proliferase esta especie, que es de apetencias más norteñas.

Es el único lugar de Asturias donde lo he visto en esa magnitud (había visto algunas pequeñas colonias en una zona cercana, en la isla Tortuga, pero nada que ver en cuanto extensión y tamaño). Era una visión gloriosa, la gran roca completamente cubierta por estos preciosos pólipos, que no dejaban que nada más creciese allí. Siempre que voy a bucear a Peñas intento sumergirme en esa zona para visitar mi querida colonia de anguicomus.

Desgraciadamente, con los años, he visto como ha ido reduciéndose, y mi última visita, la semana pasada, me confirmó lo que me temía: aunque aún subsisten algunos ejemplares, no tiene que nada que ver con su glorioso pasado, del que llegué a ser testigo, y de la que me temo que he ido registrando su declive.

En 2003 aún no tenía objetivo gran angular, pero pude fotografiar los preciosos pólipos con mi vieja Nikonos V. Volví en años sucesivos, y cada vez que volvía la colonia seguía allí, pero como decía, parecía reducirse. en 2014 por fin pude fotografiar el peñasco, pero ya la colonia comenzaba a declinar. Finalmente, el otro día, registré ya el ocaso de la misma.

A continuación, os dejamos con una serie de fotografías, también cortesía de Ricardo, experto fotógrafo, para dar un tono positivo a esta triste realidad, con el fin de concienciar, de hacer ver la necesidad de proteger estos entornos y su biodiversidad, para poder disfrutarlo en años venideros y que no sea una memoria del pasado. Como leí en un mural en Cabo de Palos en referencia al Mar Menor…

Quién no protege lo que ama, está condenado a perderlo.

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